cierra los ojos

¡Cierra los ojos!

En las relaciones sexuales, en el amor… es bastante común que se utilice esta práctica.
Puede que hayan muchos allí fuera que sean tradicionales pero en este artículo voy a hablar sobre este tipo de fetiche que a nivel personal me encanta.

Pues bien, el mundo esta dividido en básicamente dos partes: el bien y el mal, el blanco y el negro, el norte y el sur, chocolate o vainilla y puedo seguir así un buen rato […] En el sexo, existen básicamente dos tipos de personas: los dominantes y los sumisos, o los amos y los esclavos y no es una norma de que el dominante tiene que ser el tío ni mucho menos. Hay muchos hombres sumisos o más bien que en la cama les guste que los dominen sus amas. No quiero entrar en detalles muy extensos pero a nivel personal es una práctica muy excitante y en mi caso, me encanta atar las manos a la pareja o bien los ojos o ambas cosas. Repito e insisto, no por ello quiera decir que sea superior ni mucho menos, sino que es una fantasía sexual consentida por parte de ambos.

UN PEQUEÑO RECUERDO
Con uno de los ligues (o varios.. no me acuerdo muy bien) le hice esta práctica. No tuve ninguna prenda para atarle los ojos pero en pocas líneas voy a contar como pasó:
Estábamos en el coche y después de un cuarto de hora de charlas tontas nos empezamos a besar. Notaba como cada beso nos encendíamos mas y mas. Si haberlo planeado ni nada por el estilo sino que me surgió en el momento y le dije:
— ¡Cierra los ojos! (fue un tono seguro de mi mismo y dominante como si lo hubiera echo veces)
—¡Vale! (Me contestó sorprendida, sonriendo y muy cachonda.)

En ese momento y con los ojos cerrados me puse a respirar lentamente pero de forma acentuada cerca de sus oidos. Empecé a darle besos por el cuello, por la cara e ir hacía la boca… intentó moverse y abrirlos y le dije:
— ¡No abras los ojos, ni te muevas! (Noté como estaba cachonda perdida y empezó a jadear)
Mis labios rozaban los suyos y se tocaban como dos ventosas sin querer desprenderse…
Rato después, notándola en ese éxtasis, me aleje muy poco a poco pero no dejaba de acariciar suavemente su cara. Sin dejarle respiro la entretenía con las caricias alternadas con besos mientras le susurraba cosas al oído. En un momento de despiste le dije:

abre la boca; boca de mujer abierta y labios rojos.
boca de mujer abierta; labios rojos. Foto: MeltCosmetics en Pinterest

—¡Abre la boquita! (la abrió como si supiera de lo que iba a venir y como si eso esperaba en verdad…)
La he dejado en suspense y note sus deseos a través de sus temblores y gemidos. Poco después, se la había metido en la boca poco a poco. Cuando empezó a notarla, se puso a lamerla.
No tarde muchos mas y se la había metido toda en la boca: empezó a chuparla de arriba a bajo. Quiero confesar que muy poco después me le advertí que me iba y dijo que no pasaba nada: se la quedó dentro y me corrí en su boca sin dejar nada fuera. Se lo tragó todo y me sonrió y luego me pregunto que si me ha gustado. Lo primero que hice fue darle un beso en la boca y le dije:
—¡Me encantó!

Esto es todo, espero que te haya gustado mi historia. Si eres sumiso, déjate llevar y si eres dominante, lleva las riendas y tu pareja y tu vais a experimentar cosas únicas.

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