detrás de la cortina y te sigo viendo

detrás de la cortina y te sigo viendo

Haciendo mis cosas rutinarias estas lejos de mis pensamientos y la verdad es que me gusta así.

Un día como cualquier otro sin importar si es al principio o al fin de la semana, cuando llego a casa me preocupo por los seres que me necesitan y dependen de mí: ¡mis perros! Primero son ellos y luego yo, así que les atiendo con cariño: los toco, los mimo y les pongo de comer y beber. Los saltos, el levantamiento de polvo y los ladridos fuertes se cambian por ruiditos de cuenco y crujidos de volitas. Es el momento más tranquilo del día donde me quedo sentado observándoles como disfrutan comiendo y sus miradas inocentes no paran de apuntar hacía mi con sus ojos transparentes que lo único que puedes ver a través de ellos es … amor. Las despedidas son duras (incluidas para los perros) así que después de que hayan atracado y vaciado los cuencos, les reparto una caricia y un abrazo a cada uno y acto seguido y de forma casi instantanea, me doy la vuelta y sin decir nada… ¡desaparezco! Sus olfatos saben que aunque ya no me ven, sigo allí, detrás de la puerta. […]

Al abandonar esa puerta por cada paso que hago vuelvo a recordar todas las cosas que he echo o las que me quedan por hacer y la verdad es que en la mayoría de las ocasiones son cosas que pertenecen a una rutina ordinaria y sinceramente a veces prefiero no recordar nada.

Si tengo que continuar contando como acaba mi día y que hago por prepararme para el día siguiente, puedo decir que no es nada de otro planeta, sino más bien algo muy normal y corriente.

No soy ningún robot, así que el orden en el que hago las cosas casi nunca es el mismo y me gusta que sea así. Creo que soy impredecible en este aspecto y considero que no es nada malo, al menos para mi. En una semana me puedes ver tomando un café a las seis de la tarde prácticamente todos los días que lo mismo ya he cambiado de bar o simplemente ya no voy. Y no porque el café sea malo o han cambiado el personal, sino que soy así.

Imagen decorativa por Vijay en Pexels

Últimamente ya no me ves ni yo tampoco a ti. Dicen que de amor no se muere nadie y tienen razón. No me he muerto (o eso creo). Después de una ayuda profesional, tirando de la química y mi fuerza de voluntad, hoy me siento de puta madre. Voy a todos los lados, hablo con todo el mundo y hago «lo que me da la gana». Antes también lo hacía pero de otra manera y vista de un ángulo diferente.

Después de haber estado sentado en el mismo bar a las seis de la tarde pienso en volver a casa pero cuando me levanto, por delante de mi pasas tú. Hubiera preferido irme antes, o tardar más en el baño o simplemente no haber venido o que tu no haber aparecido. Estas son las cosas que nacen del azar y que en ese momento te generan una mezcla de emociones muy opuestas: por un lado quiero verte y (tal vez) darte un abrazo pero por el otro tengo mucha ira en mi interior y me da miedo de como pueda reaccionar en algún momento dado. La suerte esta de mi lado porque me miras de reojo y luego te vas. Al distanciarte me sigues mirando como si alguien te obligara hacerlo. A mi me pasa lo mismo: quiero irme ya pero mis pies congelados no me dejan moverme. Ni siquiera quiero verte pero una acción involuntaria desde el interior me levanta la cabeza justo donde estas, aún cuando apenas ya se te ve.

Unas mariposas me hacen cosquillas en el estomago, luego se me revuelve. Acto seguido una flecha en el corazón que me da un calambre en todo el cuerpo. No es por el café, sino por el sentimiento que me genera cuando te acabo de ver.

Ya me fui pero en vano. Tu presencia me persigue hasta la puerta de mi casa: «atraviesa las ventanas y entra en mi cuarto». Es allí donde te veo, donde un día estuviste y ahora huyes dejando rastro, escondida pero a la vista y siempre detrás de una cortina.

Nota: este artículo es ficticio. Y aunque siempre me baso en mi vida personal para escribir, no quiere decir que lo tomo a pie de la letra. Estoy separando la realidad de lo imaginario y esto queda a tu libre interpretación.

¿Te imaginas?

Por Georgio Galben

Pasiones, vivencias, relaciones de pareja … “Ficción-ando” mi realidad con relatos, microrrelatos y algún poema. Cuando escribo, “cierro los ojos;” vivo el presente y veo mi futuro sin ser un vidente. —Georgian Iordache

1 Comentario

  1. Detras de cada persona, hay una historia…la mia empezaria de otro modo…pero en esto coincidimos…al final todo cansa…llega un momento entu vida en el que queras hacer…” lo que te de la gana” sin mas pero sin dañar a nadie

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